Medina, Pio Max (1924). Ayacucho. Homenaje a la magna empresa de la emancipación política, en el centenario de la batalla del 9 de diciembre de 1824. Lima: Imprenta Torres Aguirre.
Pío Max Medina Cárdenas (1880-1957) fue un reconocido abogado y político ayacuchano de la primera mitad del siglo XX. Llegó a desempeñarse como senador por Ayacucho, alcalde de Ayacucho y ministro de Fomento y Obras Públicas —este durante el Oncenio de Augusto B. Leguía—. Entre sus libros publicados tenemos a La controversia peruano-chilena (2 vols., 1925) y Monumentos coloniales en Huamanga (1942), entre otros, en muchos de los cuales ahonda sobre la historia regional de Ayacucho.
En 1924 publicó Ayacucho. Homenaje a la magna empresa de la emancipación política, en el centenario de la batalla del 9 de diciembre de 1824, texto dedicado a su tierra natal, en el que busca rememorar la historia de la emancipación. El trabajo estudia los principales aspectos de los diversos levantamientos a fines del siglo XVIII e inicios del XIX, como los ocurridos Cuzco, Tacna y Lima, hasta llegar al punto clave de la independencia: la batalla de Ayacucho en 1824, tomando en cuenta a los actores principales y eventos clave.
El texto se divide 3 partes. En el “Libro Primero” trata sobre las diversas rebeliones en el interior del país a fines del virreinato, donde considera a la insurgencia de Túpac Amaru como la primera manifestación local de un movimiento libertario que busca una transformación de las condiciones políticas, sociales y económicas.
En el “Libro Segundo” ahonda en el periodo de las guerras de independencia, desde la etapa sanmartiniana hasta la bolivariana, adjuntando así extractos de documentos como causas criminales, cartas, proclamas, decretos y discursos de José de San Martín y Simón Bolívar, entre otros. Sobre estos últimos tenemos: “Discurso que dirigió en Quito a Bolívar el diputado por el Perú D. José Joaquín de Olmedo”, “Contestación del Libertador”, “Autorización que dio a Bolívar el Congreso de Colombia para que pasara a prestar sus servicios al Perú”, “Decreto del Presidente de la República previniendo el recibimiento del General Bolívar”, “Decreto invistiendo al General Bolívar de la Autoridad Suprema Política y Dictatorial de la República con la denominación de Libertador”, proclamas, etc. Vale acotar que dentro de la segunda parte hay una biografía de María Parado de Bellido, adjuntado una fotografía de su monumento y un drama histórico sobre ella con la autoría de Carolina Freyre de Jaimes. Por último, el “Libro Tercero” abarca la historia de la ciudad de Huamanga, desde su fundación hasta el contexto de la independencia (ofreciendo un capítulo específico sobre Bolívar en Huamanga) y una reflexión de la batalla de Ayacucho y cien años después de esa.
Existencias digitalizadas:
- Puede ser consultado a través de Google Books.


Ha sido un acierto digitalizar la obra fundamental de Pío Max Medina, aunque hubiera sido deseable que lo hubieran hecho en formato PDF. «Ayacucho» es un libro de fácil lectura que, no obstante seguir los viejos paradigmas de hacer historia, proporciona datos interesantes sobre algunos protagonistas de las luchas independentistas en el Perú. En su época sostuvo candentes polémicas con sus adversarios políticos ayacuchanos, como Manuel Jesús Urbina que, después de haber sido estudiante de leyes en San Antonio Abad del Cuzco, fue diputado por la provincia de Huanta y amigo de posiciones ideológicas anarquistas. Urbina le ha dedicado a Pío Max Medina y algunas autoridades huamanguinas de su tiempo, páginas ácidas que producen herpes zoster (algunas inteligentemente jocosas) en un libro que se imprimió en Arequipa titulado (si mal no recuerdo) «Nido de Ratas» que, lamentablemente, ha desaparecido del mercado bibliográfico (En la BNP, todavía existe el original publicado en dos tomos; el primero o el segundo destrozado por los insectos). Tanto Urbina como Medina constituyen ahora un patrimonio de las inquietudes radicales de su época que convirtió a ambos en enemigos irreconciliables. El libro de Urbina, que ojalá la BNP lo salve, es un manual de cómo utilizar la palabra como machete de camal. Estoy seguro que Medina lo sigue buscando en el purgatorio con el Código del marqués de Cabriñana en la mano izquierda y una pistola de pedernal en la derecha, ahora que se sabe que Urbina usó el seudónimo de un anónimo escritor apellidado Bueno. Es que, como abogados, sabían que las injurias, las difamaciones y las calumnias tienen fuertes sanciones penales, y ello iba a terminar en una querella fenomenal entre dos «padres de la patria».
Me gustaMe gusta
Es una lástima: El centralismo es la peor catástrofe que enfrentó y sigue enfrentando el Perú, absolutamente sin conmoverlo. Es la tercera o cuarta vez que ruego a los que manejan el poder que, por lo menos, los libros de la BNP y los documentos del AGN pasen al moderno local con que cuenta la ciudad de Ayacucho para estos menesteres. Si los chilenos fueron los Atilas que hurtaron muchísimos libros y algunos de los cuales sirvieron para envolver los fideos o el azúcar en los bazares chilenos y peruanos, los burócratas limeños -ayudados por los ladrones de las mismas instituciones encargadas de resguardarlos, la humedad y los insectos- harán que este valioso patrimonio de la nación, se esfume con el tiempo. Como dice el comentarista, ojalá salven el «Nido de Víboras» del escritor huantino Nanuel Jesús Urrutia (si no me equivoco)- no porque sea una obra, literariamente hablando, de las mil maravillas, sino porque la diversión que sus páginas nos procura, nos sirve de lenitivo para descansar de las fatigas que nos procuran otros libros densos, arrancándonos sonrisas de cabo a rabo, maquillando el rictus del abatimiento mental. Estoy seguro que pronto desaparecerá de las bibliotecas públicas y probablemente también de las privadas, pues el Dr. Pío Max Medina solía hacer comprar todos los ejemplares posibles para que se enteren menos lectores. El segundo tomo de la BNP, prácticamente ya no sirve. Paradójicamente, a Pío Max Medina le hizo un favor el incisivo anarquista: le recordamos cada vez más.
Me gustaMe gusta