
Gamarra Hernández, A. M. (1920). Datos históricos acerca de los establecimientos de Segunda Enseñanza que actualmente funcionan [para 1919]. Lima: Imprenta Torres Aguirre.
Aurelio M. Gamarra Hernández —jefe de la Sección de Instrucción Media y Superior en los inicios del Oncenio de Leguía— nos dejó una importantísima fuente para analizar la historia de la educación en el Perú. El contexto en el que se elabora este impreso resulta interesante por ser uno en el que las políticas públicas van adecuándose a las ideas de modernización, lo cual se manifiesta en una expectativa de vincular el segundo nivel de enseñanza con el mundo laboral, de preferencia técnico y sin estar condicionado a las profesiones liberales (MacLean, 1944, pp. 359- 363). Por otro lado, estas expectativas modernizadoras iban erosionando la mentalidad decimonónica del rol femenino, lo cual se tradujo en nuevas apuestas respecto a la educación femenina (Mannarelli, 2013).
Este voluminoso impreso va narrando a detalle la historia de los colegios de segunda enseñanza, presentados —en algunos casos— por sus propios directores, por lo que se recomienda una lectura cautelosa, ya que resaltan en esencia las virtudes de sus instituciones. Estas reseñas, además, están acompañadas de ilustraciones que son importantes para recrear ciertos aspectos de la época, como los uniformes o los diseños de infraestructura que se modificarían en décadas posteriores por no estar adecuados a fines pedagógicos. Asimismo, se presenta una periodificación marcada respecto a la educación en nuestro periodo republicano: La primera de 1821 a 1850, la segunda de 1850 a 1876, la tercera de 1876 a 1905 y la cuarta de 1905 hasta el momento en el que se elaboró el impreso; siendo cada etapa descrita con sus respectivos desafíos, disposiciones y características particulares.
Otro aspecto resaltante de la fuente son las descripciones elaboradas sobre la educación femenina de la época. Los cursos impartidos a las alumnas solían ser conocimientos básicos tales como la gramática, la aritmética, dibujo, música y costura; ello a diferencia de la educación que recibían los varones y que estaba encaminada al espacio universitario y castrense. De esta forma, los roles de género buscaban reproducirse dentro de las aulas, haciendo que los varones tengan mayor apertura al mundo laboral y público, mientras que su par femenino era recluido al espacio doméstico. Ello fue cuestionándose con el tiempo y fueron incluyéndose en colegios femeninos cursos como química, geografía e historia, haciendo posible su acceso al segundo nivel de enseñanza y posibilitando de esta manera romper con los limitantes impuestos en el siglo XIX. Síntoma de ello era lo que ocurría en el Liceo Fanning, también descrito en el informe, donde se brindaba a las alumnas la posibilidad de obtener una formación laboral y que poco después pudo prolongarse al espacio universitario en 1908.
Existencias digitalizadas:
- Puede ser consultado a través de Google Books.
Referencias bibliográficas:
MacLean y Estenós, R. (1944). Sociología educacional del Perú. Lima: Talleres Gráficos de Librería e Imprenta Gil.
Mannarelli, M. (2013). Las mujeres y sus propuestas educativas, 1870-1930. Lima: Fondo Editorial de la Derrama Magisterial.



Créditos: Google Books
Elaborador: Henríquez Jara, Pedro
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