Índice de contenidos

  1. Anello Oliva, Giovanni (1574-1642)
  2. Cabello Balboa, Miguel (ca. 1530-1606)
  3. Garcilaso de la Vega, Inca (Gómez Suárez de Figueroa) (1539-1616)
  4. «Jesuita Anónimo»: De las Costumbres antiguas de los naturales del Pirú (ca. 1593-1597)
  5. Montesinos, Fernando de (ca. 1600-1651)
  6. Murúa, Martín de (¿?-ca. 1620)
  7. Valera, Blas (1544-1597)

Los cronistas post-toledanos son, en la propuesta de Raúl Porras Barrenechea (1948, 1986), aquellos que se dieron a conocer luego del gobierno del virrey Francisco de Toledo, entre fines del siglo XVI y principios del XVII. Estos cronistas otorgaron especial importancia a los vestigios de la tradición incaica, dando origen a una narrativa poetizada y legendaria. Este fenómeno se explica, en gran medida, porque muchos de ellos eran descendientes de los incas, como Inca Garcilaso de la Vega; mestizos, como Blas Valera; indígenas, como Santa Cruz Pachacuti y Guaman Poma de Ayala; y sacerdotes impresionados por el folclore y la cosmología inca, entre ellos Miguel Cabello Balboa, Fernando de Montesinos, Martín de Murúa, Giovanni Anello Oliva y el «Jesuita Anónimo», quien ha sido atribuído por algunos como Blas Valera (Porras, 1948, pp. 3-4, 1986, p. 18; Hyland, 2016, pp. 1906-1907).

Porras (1986, pp. 39-41) argumenta que, tras la partida del virrey Toledo, se produjo una reacción frente al discurso sostenido por los cronistas pretoledanos y toledanos. Los nuevos cronistas poseían un mayor dominio de la lengua quechua. Asimismo, otra de las herramientas en las que se apoyaron los post-toledanos fueron los quipus, que constituyeron una fuente relevante para la obtención de información. Algunos de ellos, como Blas Valera y el «Jesuita Anónimo», fueron capaces de descifrarlos, mientras que otros recurrieron al apoyo de quipucamayocs para su interpretación (Porras, 1986, p. 39). Asimismo, durante este periodo se institucionalizó la cristianización del Incario a través de crónicas u otros textos como doctrinas y manuales, especialmente las escritas por eclesiásticos y por indígenas catecúmenos. Así, por ejemplo, Garcilaso afirma que los incas tuvieron la idea de un dios único, invisible y todopoderoso; por su parte, el Jesuita Anónimo identificó en los ritos incaicos señales de culto católico, como la confesión auricular, la comunión, el celibato eclesiástico, la castidad monjil, el ayuno y la Cuaresma (Porras, 1948, pp. 3-5).

Entre los representantes de este período destacó el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), alias de Gómez Suárez de Figueroa, hijo de un español y de una ñusta incaica. Vivió durante parte de su infancia y juventud en el Cusco y posteriormente viajó a España acompañado por su padre. En 1560, a los veintiún años, se estableció en Montilla bajo la tutela de su tío Alonso de Vargas. El propósito de su viaje era solicitar compensaciones o mercedes por los servicios prestados por su padre; sin embargo, sus peticiones fueron rechazadas debido a la declaración del licenciado Lope García de Castro, quien se basó en los escritos de Diego Fernández y Agustín de Zárate, en los que se afirmaba que el capitán Garcilaso había permitido la huida de Gonzalo Pizarro al prestarle un caballo durante la batalla de Huarina. Sobre este episodio, Chaparro y Uzquisa (2017) sostienen que «La sentencia de Lope García de Castro […] debió de ser uno de los motivos principales para la elaboración de sus Comentarios reales. En ellos su autor pretenderá corregir a los cronistas y restituir la verdad, historiarla y hacerla respetable por la autoridad que confiere la palabra escrita» (pp. 197-198).

Garcilaso heredó las prácticas y discursos tanto del mundo andino como español. De su familia materna recibió la formación en las tradiciones incas, mientras que su padre lo educó en materias como gramática y latinidad, además de enseñarle a montar a caballo y otras prácticas propias de la cultura española. Durante su juventud recorrió los alrededores del Cusco; estas y otras experiencias servirían posteriormente como materia prima para la elaboración de sus Comentarios reales. En 1559 falleció su padre y, contrariamente a la costumbre de desheredar a los hijos naturales, dejó a Gómez Suárez de Figueroa, posteriormente conocido como el Inca Garcilaso de la Vega, cuatro mil pesos para que pudiera estudiar en España.

La vida de Garcilaso puede dividirse en dos etapas. La primera estuvo dedicada a la carrera de las armas, llegando a ostentar el título de capitán de Su Majestad y participando en las campañas contra los moros en las Alpujarras. La segunda estuvo consagrada a las letras. Esta comenzó en Montilla, donde vivió gracias a la herencia de su tío Alonso de Vargas. Allí se adaptó plenamente a la vida española, participando en la actividad económica, social, política y amorosa, lo que le permitió ampliar su círculo de relaciones. Fue también en Montilla donde tradujo los Diálogos de amor de León Hebreo en 1590 y escribió La Florida del Inca (1605) y los Comentarios reales (1609). Posteriormente se trasladó a Córdoba, ciudad donde falleció en 1616 (Porras, 1986, pp. 393-394).

Otro representante post-toledano fue el padre andaluz Miguel Cabello Balboa (ca. 1530-1606). Inicialmente fue militar español y llegó a América en 1566. Asimismo, residió en Lima entre aproximadamente 1595 y 1606, año de su muerte, ciudad que ya conocía resultado de diversos viajes desde la década de 1580. De hecho, en Lima redactó su Miscelánea antártica (1586), obra dedicada al origen de los pueblos indígenas como parte de la historia universal de la Salvación, sintetizando y concordando el pasado de la población indígena con el Antiguo Testamento y con la historia universal (Núñez-Carvallo, 2016, p. 910). Aunque permaneció inédita hasta el siglo XIX, circuló entre algunos letrados del virreinato. También escribió Verdadera descripción y relación de la provincia y tierra de las Esmeraldas (1583), dedicada a la provincia del mismo nombre, hoy en Ecuador. Esta obra relata el viaje de Cabello Balboa a la región de Tacámez y Puerto Viejo; sus dos últimos capítulos tratan sobre la destrucción de los indígenas de la ciudad de Ávila, en la región peruana de Quijos, y sobre la llegada del pirata Francis Drake (Porras, 1948, p. 5).

El jesuita Blas Valera (1544-1597) fue uno de los cronistas mestizos más importantes del período post-toledano y una figura rodeada de misterios. No por nada Porras (1948, p. 6) lo llamó el «cronista fantasma», debido a que su obra, al menos cuatro manuscritos, solo ha llegado a nosotros a través de referencias citadas por el Inca Garcilaso de la Vega o Anello Oliva (Hyland, 2016, pp. 1906-1907). Nacido en Chachapoyas, hijo del conquistador Luis Valera y de la indígena Francisca Pérez, ingresó a la Compañía de Jesús en 1568 y desarrolló una intensa labor evangelizadora en Huarochirí, Lima, Cusco, Juli y Potosí, donde destacó por su dominio del quechua y su participación en la traducción del catecismo del Tercer Concilio Provincial de Lima. Tuvo una importante influencia sobre cronistas como el Inca Garcilaso de la Vega y otros autores posteriores. Empero, la mayor parte de sus escritos, entre ellos su Historia Occidentalis, se perdieron en la historia, como en el saqueo de Cádiz de 1596. Los fragmentos conservados y las referencias de otros cronistas revelan a un autor profundamente interesado en la historia, la religión y la lengua de los incas. En sus escritos defendió una visión idealizada del Tahuantinsuyo, sostuvo la existencia de importantes semejanzas entre la religión incaica y el cristianismo, e incluso consideró al quechua una lengua sagrada, comparable al latín, al griego y al hebreo (Hyland, 2016, pp. 1907-1909).

Otro cronista importante del periodo fue el denominado «Jesuita Anónimo», autor de la Relación de las costumbres antiguas de los naturales del Pirú (ca. 1593-1597), una de las fuentes más valiosas para el estudio de la religión, las costumbres y la organización social de los incas. En esta obra describe las principales deidades andinas, los ritos, las prácticas funerarias, la jerarquía sacerdotal, las leyes y el proceso de evangelización, recurriendo con frecuencia a los quipus como fuente de información. Asimismo, presenta una visión relativamente favorable de la civilización inca, al establecer paralelismos entre sus instituciones religiosas y la tradición cristiana, rechazando incluso la idea de que los incas practicaran sacrificios humanos. Aunque durante mucho tiempo se atribuyó su autoría al jesuita Blas Valera, la evidencia disponible no ha permitido confirmar de manera definitiva esta identificación, por lo que la obra continúa siendo considerada anónima (Deeds, 2016, pp. 1035-1039; Hyland, 2016, pp. 1906-1907).

Continúa nuestra lista Martín de Murúa (¿?-ca. 1620). Fue un fraile mercedario de origen vasco que llegó al Perú antes de 1585 y desarrolló gran parte de su labor pastoral en distintas regiones andinas, como Curahuasi, Capachica y Arequipa. Entre 1590 y 1596 mantuvo una estrecha relación con Felipe Guamán Poma de Ayala, quien probablemente colaboró como amanuense e ilustrador de sus manuscritos, aunque posteriormente ambos sostuvieron un conflicto reflejado en la Nueva corónica y buen gobierno (ca. 1615). Su principal aporte fue la elaboración de la Historia del origen, y genealogía real de los reyes ingas del Pirú o manuscrito Galvin (1590-1598) y la Historia general del Perú o manuscrito Getty (1611-1616), obras que destacan por su abundante riqueza iconográfica y por combinar información histórica, etnográfica y genealógica sobre el Tahuantinsuyo. Los estudios comparativos de sus manuscritos muestran la evolución de su proyecto historiográfico y evidencian la participación de informantes indígenas, lo que convierte a su obra en una de las fuentes más valiosas para comprender tanto la tradición andina como los procesos de construcción de la historiografía colonial (Ossio, 2016, pp. 1485-1491).

Finalmente, destacó el licenciado Fernando de Montesinos (ca. 1600-1651), conocido como el «cura trotamundos» por Porras (1986, p. 490), un apasionado de la astrología y arqueología que se dedicó a buscar archivos y tesoros, razón por la cual fue mal visto por algunos autores, como José de la Riva-Agüero y Clements Markham (Porras, 1948, pp. 17-18). Fue un sacerdote y cronista español nacido en Osuna que llegó al Perú en 1628 junto al conde de Chinchón. Durante su permanencia en el virreinato desempeñó diversos cargos eclesiásticos y administrativos, además de mostrar un amplio interés por la minería, la historia del Perú y la justificación del dominio español. Su obra más importante fue la comúnmente llamada Ophir de España (ca. 1644), dentro de ella especialmente las publicadas bajo el nombre de Memorias antiguas historiales y políticas del Perú, donde presentó la célebre lista de 110 reyes peruanos, elaborada a partir de un manuscrito que afirmó haber adquirido en Lima. Aunque Raúl Porras Barrenechea cuestionó severamente esta cronología por considerarla producto de la imaginación del autor, «inventor de dinastías» (Porras, 1948, p. 17), investigaciones posteriores han señalado que dicha relación probablemente se basó en tradiciones andinas preexistentes y en fuentes hoy desaparecidas, lo que convierte a la obra de Montesinos en un testimonio de gran interés para el estudio de la memoria histórica y las tradiciones sobre el pasado prehispánico (Szemiński, 2016, pp. 1471-1474).

A continuación, se presentan los accesos digitalizados a las obras de los principales cronistas post-toledanos enumerados por Porras (1986): Giovanni Anello Oliva, Miguel Cabello Balboa, Inca Garcilaso de la Vega, el «Jesuita Anónimo», Fernando de Montesinos y Martín de Murúa, y mención a Blas Valera, cuyas obras, lamentablemente, no han llegado hasta nuestros días.

Anello Oliva, Giovanni (1574-1642)

Giovanni Anello Oliva (1574-1642) | Volver a Índice de contenidos

Historia del reino y provincias del Perú y vidas de los varones insignes de la Compañía de Jesús, 1631:


Cabello Balboa, Miguel (ca. 1530-1606)

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Verdadera descripción y relación larga de la provincia y tierra de las Esmeraldas, 1583:

Misceldnea antártica, 1586:

[Carta del P. Miguel Cabello de Balboa al Virrey, Marqués de Cañete, sobre la conversión de los indios Chunchos], 11 de setiembre de 1594:

Orden y traza para descubrir y poblar la tierra de los Chunchos y otras provincias, 1602-1603:


Garcilaso de la Vega, Inca (Gómez Suárez de Figueroa) (1539-1616)

Inca Garcilaso de la Vega (Gómez Suárez de Figueroa) (1539-1616) | Volver a Índice de contenidos

Diálogos de amor, de León I Hebreo, escrito en 1535, traducido por Garcilaso, 1590:

Relación de la descendencia de Garci Pérez de Vargas, 1596:

La Florida del Inca, 1605:

Comentarios reales, Primera Parte, 1609:

Comentarios reales, Segunda Parte, llamada Historia general del Perú, 1617:


«Jesuita Anónimo»: De las Costumbres antiguas de los naturales del Pirú (ca. 1593-1597)

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De las costumbres antiguas de los naturales del Pirú, ca. 1593-1597:

  • Anónimo (ca. 1593-1597). De las costumbres antiguas de los naturales del Piru, ca. 1593-1597. Biblioteca Nacional de España, Madrid [Manuscrito].
    • Nota: El manuscrito se encuentra en la Biblioteca Nacional, Madrid: no. 3177. El documento consiste de 88 páginas numeradas (la paginación parece la original del texto) mide 22 x 16 cm. El documento está bien conservado, pero sufre un poco de corrosión por tinta. El manuscrito incluye dos dibujos (ambos en la página 20 del original), que representan el supuesto tocado del supremo sacerdote (o Vila homa). Atribuído a un «jesuita anónimo», mientras que otros a Blas Valera (Hyland, 2016, pp. 1906-1907).
  • Anónimo (1879 [1563]). Relación de las costumbres antiguas de los naturales del Pirú. En: M. Jiménez de la Espada (comp.), Tres relaciones de antigüedades peruanas (pp. 135-227). Madrid: Imprenta de M. Tello. (Acceso 2) (Acceso 3) (Acceso 4) (Acceso 5)

Montesinos, Fernando de (ca. 1600-1651)

Fernando de Montesinos (ca. 1600-1651) | Volver a Índice de contenidos

Auto de la fe celebrado en Lima a 23 de enero de 1639 al tribunal del Santo Oficio de la lnquisición, 1639:

Ophir de España, ca. 1642, ca. 1644:


Murúa, Martín de (¿?-ca. 1620)

Martín de Murúa (¿?-ca. 1620) | Volver a Índice de contenidos

Historia del origen, y genealogía real de los reyes ingas del Pirú o Manuscrito Galvin, 1590-1598:

Historia general del Perú o Manuscrito Getty, 1611-1616:

Historia del origen y genealogía real de los reyes Incas del Perú o Manuscrito Loayza [siglo XIX]:

  • Murúa, M. de ([siglo XIX]). Historia del origen y genealogía real de los reyes Inças del Perú. Copia parcial elaborada en el siglo XIX. Biblioteca del Convento de Loyola en Azpeitia, Guipúzcoa, España [Manuscrito].

Otros:


Valera, Blas (1544-1597)

Blas Valera (1544-1597)

Nota: Los manuscritos atribuídos a Blas Valera, lamentablemente, no ha llegado a nuestro presente, conociéndose su obra a través de citas en obras como las de Inca Garcilaso de la Vega o Anello Oliva. Otros autores han atribuído a De las Costumbres antiguas de los naturales del Pirú (ca. 1593-1597) del «Jesuita Anónimo» a Blas Valera (Hyland, 2016, pp. 1906-1907).


Referencias bibliográficas:

Chaparro, C. y Uzquiza, J. (2017). El Inca Garcilaso de la Vega, primer intelectual mestizo. s.l.: Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste.

Deeds, E. (2016). (De las) costumbres antiguas de los naturales del Pirú (ca. 1593-1597). En: J. Pillsbury (ed.), Fuentes documentales para los estudios andinos, 1530-1900 (v. 2, pp. 1035-1042). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú; Center for Advanced Study in the Visual Arts.

Hyland, S. (2016). Valera, Blas (1544-1597). En: J. Pillsbury (ed.), Fuentes documentales para los estudios andinos, 1530-1900 (v. 3, pp. 1905-1909). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú; Center for Advanced Study in the Visual Arts.

Núñez-Carvallo, S. P. (2016). Cabello Valboa, Miguel (ca. 1530-1606). En: J. Pillsbury (ed.), Fuentes documentales para los estudios andinos, 1530-1900 (v. 2, pp. 909-1914). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú; Center for Advanced Study in the Visual Arts.

Ossio, J. M. (2016). Murúa, Martín de (?-ca. 1620). En: J. Pillsbury (ed.), Fuentes documentales para los estudios andinos, 1530-1900 (v. 3, pp. 1485-1494). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú; Center for Advanced Study in the Visual Arts.

Porras Barrenechea, R. (1948). Los cronistas post-toledanos. Mar del Sur, 1(1), 1-26.

Porras Barrenechea, R. (1986). Los cronistas del Perú (1528-1650) y otros ensayos. Lima: Banco de Crédito del Perú. 

Szemiński, J. (2016). Montesinos, Fernando de (ca. 1600-1651). En: J. Pillsbury (ed.), Fuentes documentales para los estudios andinos, 1530-1900 (v. 3, pp. 1471-1477). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú; Center for Advanced Study in the Visual Arts.


Créditos: Google; The Internet Archive; Biblioteca Nacional de España; Universidad de Alicante; Universidad Nacional Mayor de San Marcos; FamilySearch; Biblioteca Nacional del Perú; Museo Histórico Regional del Cusco; Real Academia Española; Fundación Wikimedia; HathiTrust; Pontificia Universidad Católica del Perú; Getty Research Institute.
Elaborador: Huascar Mamani, Ana; Miranda Tamayo, Jair
Fecha de publicación:  15/AGO/2026
Última actualización:  15/AGO/2026