Índice de contenidos

  1. Betanzos, Juan Diez de (1510-1576)
  2. Cieza de León, Pedro (1520-1554)
  3. Molina «El Chileno», Cristóbal de (1494-1580)
  4. Santillán, Hernando de (ca. 1521-1575)

Las crónicas constituyen una fuente escrita esencial para la historia del Perú. Como menciona Raúl Porras Barnechea (1986): «es, por naturaleza, un género vernáculo que brota de la tierra y de la historia. Al trasplantarse a América, traía ya una esencia propia y una larga tradición» (p. 8). La multiplicidad de cronistas y de crónicas escritas en diferentes etapas hace necesaria una clasificación. Estudiosos como Clements Robert Markham, Philip Ainsworth Means, José de la Riva-Agüero, entre otros, propusieron clasificaciones desde perspectivas propias. En cuanto a Porras (1986), este propuso una clasificación basada en los ciclos históricos narrados por los cronistas, tomando en cuenta el contenido de sus escritos. Así, los agrupó en cronistas del descubrimiento, de la conquista, de las guerras civiles y del incario (Porras, 1986, p. 17). Asimismo, dentro de los cronistas del incario distinguió tres grupos: pretoledanos, toledanos y postoledanos, tomando como criterio el período anterior, contemporáneo y posterior al gobierno del virrey Francisco de Toledo (1569-1581) (Fernández, 2021, p. 87). La división es metodológica, pues muchos cronistas aparecen como partícipes de más de una etapa.

Los cronistas pre-toledanos elaboraron sus obras después de los procesos de descubrimiento, conquista y guerras civiles, etapas marcadas por una violencia que limitó inicialmente la indagación sistemática sobre el mundo andino. Pese a no estar plenamente familiarizados con la lengua y la mentalidad andinas, cronistas de la conquista como Francisco Xerez, Pedro Sancho y Miguel de Estete lograron obtener valiosos datos etnográficos. Posteriormente, tras la pacificación impulsada por Pedro de la Gasca frente a la inestable situación del Virreinato del Perú y concluida su labor en la década de 1550, los cronistas comenzaron a estudiar con mayor detenimiento las instituciones, costumbres y formas de organización del Tahuantinsuyo. Incluso llegaron a aprender las lenguas indígenas con el fin de comprender la mentalidad andina. Este proceso se extendió en una primera etapa hasta 1569, año de la llegada del virrey Toledo (Porras, 1986, pp. 33-34).

En este contexto pre-toledano, el aprendizaje de las lenguas indígenas resultó fundamental, pues permitió el acceso directo a los conocimientos y tradiciones incas. Asimismo, la aplicación de cuestionarios de carácter etnográfico promovidos por la Corona, como los remitidos por Felipe II, facilitó una descripción más sistemática del territorio, la sociedad y la cultura andina. Muchos de estos esfuerzos fueron publicados posteriormente en las Relaciones Geográficas de Indias, editadas por Marcos Jiménez de la Espada en el siglo XIX (Porras, 1986, p. 34).

A los cronistas pre-toledanos se les atribuye una visión que tendía a exaltar la perfección del sistema incaico, denunciar la violencia de la conquista y la tiranía de los conquistadores, así como explicar la despoblación indígena como consecuencia de los abusos de los encomenderos y de la imposición de tributos excesivos. En este enfoque, la influencia del pensamiento de Bartolomé de las Casas fue particularmente significativa, pues contribuyó a formular una crítica moral de la dominación colonial, atenuando o silenciando, en muchos casos, los aspectos coercitivos del orden inca (Porras, 1986, p. 36).

Las primeras crónicas sobre la vida incaica surgieron del trabajo conjunto de frailes y conquistadores, quienes recurrieron a interrogatorios dirigidos a los quipucamayoc para reconstruir la historia y las tradiciones del Tahuantinsuyo. Mientras fray Domingo de Santo Tomás estudiaba el quechua con fines lingüísticos y evangelizadores, Juan de Betanzos, soldado de la conquista, aprendía la lengua a través de su matrimonio con una princesa inca. Paralelamente, comenzaron a circular vocabularios impresos en quechua y aimara, lo que favoreció la producción cronística de este período (Porras, 1986, pp. 34-35).

Entre los representantes más destacados del período pre-toledano se encuentra Juan de Betanzos (1510-1576). Al respecto, Martín Rubio (1999) explica que este cronista destacó por su estrecha relación con la nobleza inca, circunstancia que lo motivó a elaborar una genealogía de los incas reinantes y de su cosmogonía. En este contexto, una figura fundamental fue doña Angelina, cuyo testimonio fue recogido por Betanzos. Según este, Cusirimay o doña Angelina descendía del linaje de Yanque Yupanqui, hijo del inca Wiracocha. Casada con Atahualpa, tras la conquista fue tomada por Francisco Pizarro, con quien tuvo dos hijos; posteriormente contrajo matrimonio con el cronista Betanzos (p. 113). Gracias a esta unión con una noble inca, Juan de Betanzos gozó de una posición privilegiada en la sociedad virreinal y, debido a su cercanía con la nobleza indígena, pudo conocer de primera mano aspectos centrales de la cultura andina. En su obra Suma y narración de los Incas ([1551-1557]) tradujo un cantar épico sobre las hazañas del Inca Yupanqui como vencedor de los chancas, además de recopilar leyendas y tradiciones incas para difundirlas en castellano, procurando conservar, en la medida de lo posible, su cosmovisión original. En opinión de Marcos Jiménez de la Espada (1880), Betanzos fue singular porque en sus obras presenta los hechos y acciones de los indios y retrata con fidelidad la actitud genuina de ese pueblo (p. 11). Sin embargo, Porras (1986) señala que, como cronista, Betanzos era «áspero, rústico, pobre de lenguaje y de los monótonos y difíciles de leer entre los cronistas» (p. 310), apreciación que evidencia que estos primeros cronistas llegados al Perú no estaban plenamente preparados para narrar los acontecimientos históricos, aunque dejaron valiosa información para comprenderlos.

Por otra parte, Pedro de Cieza de León (1520-1554), denominado «Príncipe de los Cronista» por Jiménez de la Espada, es considerado por Porras como el cronista más destacado del período, debido a su interés por el sistema político inca y por su valoración de la función civilizadora del Estado andino. Obras como Crónica del Perú (1553) y El señorío de los incas (ca. 1553) reflejan esta preocupación por destacar el orden, la organización y la legitimidad del gobierno incaico (Porras, 1986, pp. 35-36; Fernández, 2021, p. 88). Junto con Betanzos, Sarmiento y Molina, Cieza forma parte del grupo de cronistas que desarrollaron la versión cusqueña de la historia de los incas, otorgando a la crónica un enfoque propiamente histórico, que va más allá del simple relato de acontecimientos. El mejor ejemplo de ello es Crónica del Perú. Su primera parte está dedicada a la demarcación y división geográfica del Perú, a las ciudades fundadas por los españoles y a las costumbres de la población indígena (Serna, 2018, pp. 139-140; Pease, 1988, pp. 122-133). La segunda parte se titula también Del Señorío de los Incas Yupanquis; la tercera, Descubrimiento y Conquista del Perú; y la cuarta aborda las guerras de las Salinas, Chupas, Quito, Huarina y Jaquijahuana, incluyendo además comentarios del autor (Pease, 1984, pp. XI-XLVI).

Como un caso particular, Porras menciona a los cronistas denominados «Cristóbal de Molina». A partir de la división propuesta por Carlos Alberto Romero, se reconsideró la identidad del «sochantre Cristóbal de Molina», pues en realidad existieron dos personajes con ese nombre: uno fue el cusqueño y el otro el chileno, quien nació en Medina, fue presbítero y murió como sochantre en Santiago hacia 1578 (Porras, 1986, p. 315). En Las crónicas de los Molinas (Romero, 1943, pp. 5-22) se señala la singular existencia de estos dos «Cristóbal de Molina», antes considerados una sola persona. Ambos fueron clérigos, aunque llevaron estilos de vida muy distintos. El primero, el cusqueño, fue un clérigo de perfil casi burgués que llegó a desempeñarse como cura de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios del Hospital de los Naturales del Cusco. Además, fue un destacado conocedor del quechua, razón por la cual, entre otras, el virrey Toledo lo nombró visitador de provincia durante sus visitas. No se conoce con exactitud cuándo escribió Relación de las fábulas y ritos, aunque se considera posterior a 1572; la obra quedó inconclusa y fue publicada en 1873 por Sir Clement R. Markham. El segundo, el chileno, contemporáneo suyo, fue el almagrista de vida agitada y aventurera. Llegó por primera vez a América a los cuarenta y un años; su segunda llegada ocurrió hacia 1535, cuando participó en la expedición a Chile junto con las huestes de Almagro. Tras aquel accidentado viaje regresó a Lima, donde doña Francisca Pizarro le instituyó una capellanía. Posteriormente volvió a Chile, donde llegó a desempeñarse como cura de Santiago, vicario general y sochantre de la catedral. Su obra, Relación de muchas cosas acaecidas en el Perú (1552), resulta particularmente importante porque describe con detalle el viaje realizado por Almagro e incorpora mapas y pinturas (Romero, 1943, pp. 5-22).

Asimismo, el licenciado Hernando de Santillán (ca. 1521-1575), oidor de Lima, teniente gobernador de Chile y posteriormente presidente de la Audiencia de Quito, ofreció una interpretación singular en su Relación del origen, descendencia, política y gobierno de los Incas (1563). A diferencia de las crónicas de la conquista, que presentaban a Atahualpa como un tirano, Santillán atribuyó a los incas legitimidad política y la instauración de un orden armónico. Según su análisis, antes de la expansión incaica los curacas gobernaban de manera fragmentada cada valle o provincia, lo que impedía la comunicación y el comercio; en cambio, la dominación inca habría contribuido, desde una perspectiva iusnaturalista y generalizadora, a ampliar la comunicación humana y la integración territorial (Sánchez-Concha, 1996, p. 6).

En conjunto, la tendencia general de los cronistas pre-toledanos fue la rehabilitación del indígena, previamente menospreciado en las crónicas tempranas de la conquista, así como la formulación de un juicio severo sobre la obra de los conquistadores, sentando las bases de una tradición crítica dentro de la historiografía colonial temprana (Porras, 1986, p. 17). A continuación, siguiendo la propuesta de Porras, se ofrece acceso digital a las obras de los cronistas pre-toledanos Juan de Betanzos, Cristóbal de Molina «El Chileno», Hernando de Santillán y Pedro Cieza de León.

Betanzos, Juan Diez de (1510-1576)

Juan Díez de Betanzos (1510-1576) | Volver a Índice de contenidos

Suma y narracion de los yngas […], [1551-1557]:


Cieza de León, Pedro (1520-1554)

Pedro Cieza de León (1520-1554) | Volver a Índice de contenidos

Ver: «Crónica del Perú» por Pedro Cieza de León (Sevilla, 1553)

Primera parte de la crónica del Perú: Fundaciones, 1553:

Segunda parte de la Crónica del Perú: El Señorío de los Incas, ca. 1553:

Tercera parte la Crónica del Perú: Descubrimiento y conquista del Perú, ca. 1554:

  • Cieza de León, P. (1987 [ca. 1554]). Crónica del Perú: Tercera parte (ed., pról. y notas de Francesca Cantú y vocabulario etimológico de Kurt Baldinger). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Cuarta parte de la Crónica del Perú: La Guerra de Las Salinas, ca. 1554:

Cuarta parte de la Crónica del Perú: La Guerra de Chupas, ca. 1554:

Cuarta parte de la Crónica del Perú: La Guerra civil de Quito, ca. 1554:

  • Cieza de León, P. (ca. 1553 [ca. 1554]). Libro tercero de las guerras civiles del Perú. Biblioteca del Palacio Real de Madrid [Manuscrito].
    • Nota: Contiene capítulos del 1 al 238; es decir, Tomo 1 y 2.
  • Cieza de León, P. (1877 [ca. 1554]). Tercero libro de las Guerras Civiles del Perú el cual se llama La guerra de Quito. Tomo 1 (ed. y pról. de Marcos Jiménez de la Espada). Madrid: Imprenta de Manuel Ginés Hernández.
    • Nota: Contiene capítulos del 1 al 53.
  • Cieza de León, P. (1913 [ca. 1554]). The War of Quito, and inca documents (trad. y ed. de Clements R. Markham). Londres: Hakluyt Society.
    • Nota: Contiene dos planos, uno de una parte de la ciudad de Lima y dos de la casa de Pizarro en Lima; y dos mapas: de los alrededores de Guamanga y del sitio de la Batalla de Chupas en 1542. Contiene capítulos del 1 al 53, cartas e índice onomástico.
  • Cieza de León, P. (1994 [ca. 1554]). Crónica del Perú: Cuarta parte, Vol. III: Guerra Quito, Tomo I (ed., pról. y notas de Laura Gutiérrez Arbulú). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. [No disponible]
    • Nota: Contiene capítulos del 1 al 130.
  • Cieza de León, P. (1994 [ca. 1554]). Crónica del Perú: Cuarta parte, Vol. III: Guerra Quito, Tomo II (ed., pról. y notas de Laura Gutiérrez Arbulú). Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
    • Nota: Contiene índices onomástico y toponímico. Contiene capítulos del 132 al 239.

Molina «El Chileno», Cristóbal de (1494-1580)

Cristóbal de Molina «El Chileno» (1494-1580) | Volver a Índice de contenidos

Relación de muchas cosas acaecidas en el Perú […], 1552:


Santillán, Hernando de (ca. 1521-1575)

Hernando de Santillán (ca. 1521-1575) | Volver a Índice de contenidos

Relación del origen, descendencia, política y gobierno de los Incas, 1563:


Referencias bibliográficas:

Fernández, C. (2021). Raúl Porras Barrenechea y la literatura peruana. 2a ed. Lima: Academia Peruana de la Lengua. Lima.

Jiménez de la Espada, M. (1880). [Introducción]. En: J. de Betanzos, Suma y narración de los incas. Madrir: Imprenta de Manuel G. Hernández.

Martín Rubio, C. (1999). Juan de Betanzos: El gran cronista del imperio inca. Madrid: Universidad  Complutense de Madrid.

Pease, F. (1984). Introducción. En: P. Cieza de León, Crónica del Perú. Primera parte (pp. XI-XLVI). Lima: Fondo Editorial PUCP.

Pease, F. (1988). Las crónicas y los Andes. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, 14(28), 117-158. Lima.

Porras Barrenechea, R. (1986). Los cronistas del Perú (1528-1650) y otros ensayos. Lima: Banco de Crédito del Perú. 

Romero, C. A. (1943). Los dos Cristóbal de Molina. En: Romero, C. A.; Porras Barrenechea, R. y Loayza, F. A. (eds.), Las crónicas de los Molinas. Los Pequeños Grandes Libros de Historia Americana, Serie 1, Tomo 4. Lima: Lib. e Impr. Miranda.

Sánchez-Concha, R. (1996). El licenciado Hernando de Santillán y sus observaciones en torno de las formas tiránicas de los curacas. Histórica, 20(2), 285-302.

Serna, M. (2018). Conversión y degradación en la primera parte de la Crónica del Perú de Cieza de León. Nuevas de Indias, 3, 137-154.


Créditos: Biblioteca Nacional de Francia; Universidad de Valencia; Pontificia Universidad Católica del Perú; Münchener Digitalisierungs Zentrum Digitale Bibliothek; Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales; Google; The Internet Archive; Biblioteca Nacional de España; Universidad de Alicante; Kichwa; University of Illinois, Urbana-Champaign.
Elaborador: Huascar Mamani, Ana
Fecha de publicación: 15/AGO/2026
Última actualización: 15/AGO/2026